Infraestructura y Servicios Públicos
Ser ciudadano, es mucho más que habitar un territorio. El derecho a la salud, al trabajo, a la vivienda, a la justicia, a la educación, a los servicios sociales públicos de calidad y a la cultura, forman parte integral de la construcción de una ciudadanía plena. El desarrollo de una obra pública solidaria y transparente está al servicio del ciudadano en su vida cotidiana y posibilita la igualdad de oportunidades.
El conocimiento y la innovación tecnológica permiten avanzar hacia una comprensión integral de nuestra realidad y participan en la búsqueda de soluciones para mejorar la calidad de la vida humana. Constituyéndose como elementos claves para dinamizar e integrar nuestra sociedad.
El acceso y la equidad distributiva de los recursos energéticos presupone mucho más que repartirlos de mejor manera: implica construir las condiciones para el uso y acceso digno y adecuado de los mismos. Para ello es necesario concebir los bienes energéticos desde una perspectiva ampliada, formando parte integrante de los derechos humanos para garantizar condiciones de vida y no como mera mercancía.
El apuntalamiento energético, cuya responsabilidad principal corresponde al Estado, reclamará una convocatoria abierta a la participación de todos los sectores involucrados para el tratamiento de las diversas temáticas: energía eléctrica, energía renovable, eficiente distribución, uso racional, organización institucional, participación de los usuarios, como así también otras alternativas de producción de energía.
La gestión ambiental se constituye dentro de las políticas públicas por considerarse un pilar fundamental del desarrollo sustentable.
El concepto de desarrollo sustentable propone que una economía basada en las personas debe cuidar y respetar a los procesos naturales de los ecosistemas, y el aprovechamiento de éstos debe orientarse hacia la equidad, con igualdad de oportunidad para todo. Por tanto, la construcción de un desarrollo sustentable requiere de políticas claras que articulen tres pilares básicos: crecimiento económico con equidad, desarrollo social y cultural y preservación de los recursos.
La planificación y la gestión ambiental integral se concibe desde una postura metodológica que implica diagnósticos interdisciplinarios y participativos, gradualidad en propuestas a largo, mediano y corto plazo y consenso entre los actores involucrados.
La planificación urbana, el ordenamiento territorial y las políticas de hábitat son una de las herramientas a disposición de los gobiernos para combatir la pobreza. La ausencia de planificación urbana y el descontrol en el uso del suelo redundan en un mayor desequilibrio y desigualdad territorial.
Es necesario profundizar un proyecto social de uso más equitativo de la dimensión pública de los procesos de ordenación y planificación física del suelo, destacando la función social de la ciudad y de la propiedad, que propicie la participación de todos los actores que intervienen en la ciudad. En definitiva, un proyecto que reafirme el derecho de las personas a la tierra, a la vivienda y a la ciudad.
Mediante las vías de comunicación se conectan y dialogan los ciudadanos y ciudadanas de pueblos, ciudades, provincias, regiones, países. Es por ello que consideramos que el transporte y las comunicaciones conforman uno de los pilares fundamentales para la integración cultural, social y económica.
Es necesario el desarrollo de un sistema de trasporte multimodal, seguro, integrado, de crecimiento modular, sostenible, adaptable a los requerimientos cambiantes y orientado a asegurar y promover el crecimiento económico.
Para ello es menester incluir, en igualdad de importancia y oportunidades, tanto caminos, como puertos, ferrocarriles, aeropuertos, transporte de cargas y, también pasajeros.
