Desarrollo social y económico

Para lograr una mejora sustancial en las condiciones de vida de la población es necesario articular las políticas en el marco de un proyecto integral de desarrollo. Si bien cada área tiene sus políticas específicas, ni lo social, ni lo económico concebidos individualmente pueden generar cambios sólidos. Es necesario implementar un abordaje conjunto entre las políticas de desarrollo económico y social para avanzar con equidad e innovación hacia un mejor país para todos y todas. Es necesario fortalecer las relaciones intersectoriales de cooperación, coordinación y complementariedad entre los diferentes actores económicos y sociales, con el objetivo común de lograr una distribución más equitativa de los recursos e ingresos. Nuestra idea de la producción acentúa la importancia de las cadenas de valor en los sistemas productivos, alejándose de concepciones segmentadas de la producción. En materia de políticas sociales se trabaja desde una perspectiva multidisciplinaria con enfoque de derechos. . Pasar de una sociedad de beneficiarios, característicos de una política social prebendaria, a una sociedad de ciudadanos ejerciendo derechos es por lo que trabajamos.


La calidad de vida no se sostiene sin la dimensión cultural y a su vez, la dimensión cultural no puede pensarse fuera de la línea de la integración.

Las políticas culturales deben alcanzar la vida de todos los ciudadanos y ciudadanas para fomentar una sociedad más justa y solidaria. Buscan construir reflexiones, pensamientos, visiones de mundo, perspectivas diferentes y que el ciudadano se exprese y se encuentre expresado.

La cultura para, por y desde la inclusión busca un espacio que considere y estimule todas las integraciones regionales, económicas, sociales, culturales y mediáticas que interconecte cada región permitiéndonos apreciar la infinita riqueza cultural.

La educación es una de las prioridades y estrategias fundamentales en el pensamiento progresista. Es un instrumento para la igualdad de oportunidades, una plataforma para la creación de una mejor ciudadanía y una herramienta de inclusión social.
Reconocemos dos principios iniciales: La escuela sola no puede y Sin la escuela no se puede.
Es por ello que todo proyecto educativo se sustenta en un proyecto de sociedad. Este proyecto debe impulsar la capacidad de abrirse a nuevos conceptos y de pensar en forma vincular. Esto requiere una práctica de vida y espacios de reflexión en el orden de lo público, que permitan superar la linealidad del pensamiento causa/efecto. Implica contextualizar los fenómenos para entender por qué ocurre lo que ocurre, pero además desarrollar la capacidad de observarse a si mismo como parte de ese proceso.

Los valores de igualdad, justicia social, sostenibilidad y libertad son propios de la visión progresista para la construcción de un mundo mejor y más próspero.

Es necesario explorar y definir el rol y la relación de la Argentina con la región y con el mundo al servicio del bienestar y la seguridad de la ciudadanía, al mismo tiempo que incremente la riqueza y la autonomía de nuestro país. Debemos avanzar en la integración de nuestros intereses políticos, culturales, económicos y de seguridad a los intereses de la política exterior sobre la base de consensos básicos y esfuerzos prolongados.


Proponemos trabajar con la noción de “seguridad ciudadana” porque refleja un enfoque integral y supera al antiguo y limitado concepto de “prevención de la delincuencia”.

Es necesario expandir el abordaje incorporando una mirada interdisciplinaria y multidimensional, para lo cual la problemática de la seguridad social no puede ser sólo pensada desde el fenómeno delictivo.
Delinear una nueva agenda que contemple tópicos de seguridad social, económica, política, alimentaria, en salud, personal y ambiental nos acerca al diseño e implementación de políticas públicas que promueven fundamentalmente el desarrollo humano.

El Estado debe hacer interactuar coordinadamente todos los sectores de la seguridad pública, trabajando sobre los motivos, las causas y no sólo sobre las consecuencias.

El modelo económico y productivo se encuentra en diálogo permanente con todas las áreas que conforman un proyecto. Por ello, las estrategias económicas no pueden ni deben ser disfuncionales al proyecto de un Estado progresista..

La política económica debe orientarse hacia la equidad y la justicia en materia de distribución a partir de un proyecto de desarrollo productivo, innovador, redistributivo, sostenible y con equidad territorial. Trabajando desde una perspectiva de relaciones intersectoriales no antagónicas, con cooperación, coordinación y complementariedad entre los actores económicos.
De ahí la necesidad de considerar: la relación entre el Estado, el mercado y la sociedad civil; la inserción en el mercado internacional y en el sistema financiero nacional e internacional; la estructura de la producción por origen sectorial y su destino a los mercados internos o externos; la inversión pública y privada y su financiamiento o, en otras palabras, la generación (origen) y utilización (destino) del excedente económico; la distribución del ingreso, tanto funcional como personal; y la dimensión social (pobreza, indigencia, exclusión).

La situación de necesidad generalizada que implica la pobreza, no tiene que ver únicamente con el ingreso. También está relacionado con el deterioro de la condición humana en términos de nutrición, salud, educación, vivienda, dominio de la tecnología y los lenguajes de su tiempo; se vincula también con la responsabilidad, solidaridad y conciencia histórica, autonomía y capacidad de participación y asociación, sentido de pertenencia al colectivo y adscripción a las normas que hacen posible la convivencia.

Es necesario diseñar políticas públicas inclusivas que den respuestas innovadoras a la complejización de los viejos problemas y a la aparición de nuevos desafíos en la cuestión social. Esta tarea exige la superación de visiones parcializadas y la adopción de abordajes integrales con perspectiva de género desde un enfoque de derechos.

La construcción de una sociedad cohesionada e igualitaria, no es posible sin la recuperación del tejido social y el fortalecimiento de servicios y vínculos.


La salud es un derecho humano, íntimamente ligado a la calidad de la vida y de responsabilidad constitucional e indelegable del Estado.

Corresponde al Estado asegurar a la ciudadanía el ejercicio de ese derecho poniendo a su disposición todos los recursos necesarios de manera que sean utilizados en calidad, cantidad y con los mismos resultado ante iguales necesidades.

El principio de equidad resulta fundamental para generar un sistema eficiente, efectivo y eficaz, de manera tal que el acceso y la cobertura de los ciudadanos y ciudadanas a los servicios no dependan de sus posibilidades individuales o el lugar donde habitan.

Entendemos al empleo como un eje integrador de las políticas públicas vinculadas al desarrollo social y económico del país. El conjunto de la ciudadanía, así como las instituciones públicas y privadas deben adherir, promover y hacer cumplir los derechos y deberes que garanticen empleos productivos y decentes, y de esta manera atender las condiciones que generan y/o reproducen situaciones de pobreza y desigualdad social. La lucha contra el trabajo no registrado y la efectiva aplicación de la garantía de iguales derechos ante iguales obligaciones, constituyen objetivos fundamentales.

El camino hacia la consolidación del trabajo decente, debidamente articulado con otras políticas sociales, es un compromiso colectivo donde el diálogo social constituye el medio para definir las políticas laborales dirigidas a mejorar el nivel de vida de las familias trabajadoras y el clima de relaciones laborales.
Este compromiso debe ser asumido por el Estado Nacional - a través de las innovaciones y el cumplimiento de la legislación laboral y el accionar del Ministerio de

Trabajo- , por las organizaciones sindicales – porque sus acciones atañen al bienestar de los trabajadores y el crecimiento de las empresas - y por las empresas y sus organizaciones – por ser parte fundamental en esta cadena productiva-.