Discurso de Hermes Binner en el plenario del Consejo de la Internacional Socialista
Muchas gracias señor Presidente. Muchas gracias señor secretario de la Internacional Socialista. Muchas gracias al partido anfitrión de esta reunión: el Partido de la Liberación Nacional, y un agradecimiento también al pueblo de Costa Rica, porque en todo momento hemos encontrado el afecto y cariño de su gente, que es realmente muy afectuosa y muy querible.
En Argentina tuvimos una profunda crisis en el año 2001, razón por la cual se abrió una instancia de participación activa de distintos sectores, inclusive del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, y también de la Iglesia, y se logró un conjunto de ideas y de propuestas que fueron realmente importantes en su momento, pero que luego fue muy difícil de consolidar en la práctica. No obstante ello, a partir de ese 2001 la situación de Argentina fue mejorando y se generaron luces y sombras, que es nuestro país hoy. Por supuesto que es importante el avance que se ha logrado en cuanto al incremento y la expansión de la producción con altas tasas de crecimiento, a la expansión del empleo ha sido muy significativa y también al trabajo registrado, que fue un hecho realmente de compromiso asumido también por el sector privado, muy importante. Y también es cierto, que como parte de estas luces, están millones de argentinos que perciben distintos ingresos a través del sistema de seguridad social, como jubilados sin haber cumplido con su tiempo de aportes, o través de la Asignación Universal por Hijo.
Pero también hay sombras en la economía y la sociedad argentina, porque tenemos un 25 % de pobreza, de los cuales un 7 % están en condiciones extremas; la mitad de los niños de Argentina viven en ese 25 % de familias pobres; y hay un millón de jóvenes que ni estudian ni trabajan, con lo cual el desarrollo económico de la Argentina no va de la mano con el desarrollo social, e indudablemente uno esta pensando y fortaleciendo la idea de construir un país con más igualdad.
Y también están dentro de esas sombras la debilidad institucional. Las instituciones juegan un rol muy pequeño porque hay una forma de conducir el país, de administrarlo, que es absolutamente populista y que tiende permanentemente a marginar la participación de los ciudadanos. Hay una decisión siempre centralizada y esto genera por supuesto esta debilidad institucional, que se refleja también en la ausencia de federalismo, donde se transfieren a las provincias las responsabilidades de la salud y la educación, pero no se remiten los recursos como para poder hacer frente a eso compromisos.
Encontramos también una falta clara de identificación de la división de poderes, con lo cual se genera esta situación donde cuando hay mayoría parlamentaria se envían los proyectos de ley y se aprueban a libro cerrado, y cuando el oficialismo está en minoría se recurre a los decretos de necesidad y urgencia, con lo cual se va siempre para adelante, pero con una debilidad institucional muy importante. Además tenemos una gran falta de transparencia, donde las casos ocurren, no se investigan, y una cosa supera la otra, y en esa realidad se está cultivando la democracia en Argentina.
También es cierto que transitamos, y creo que esto es un hecho generalizado, una época de grandes trasformaciones. Un tiempo donde la democracia ya no es la misma, donde el Estado no es el mismo, donde la sociedad civil no es la misma, y donde también hay modificaciones en el trabajo y en la familia. En fin, hay una serie de espacios y de tiempos que se van haciendo cada vez más complejos, porque el tiempo es como una carrera alocada para poder ganar posiciones, y el espacio, es un espacio destinado al consumo, con lo cual la globalización económica subordina a la politica y a la cultura a un consumismo desenfrenado.
Yo creo que los dos temas fundamentales que trata este Consejo de la Internacional Socialista tienen mucha vinculación, porque la crisis económica está vinculada precisamente con el despilfarro, con el consumo desenfrenado, con que no hay lugares para llevar los residuos, por que cada elemento que se vende está rodeado de un packaging mucho más voluminoso en su desecho que el propio producto. Todo esto genera una situación de agotamiento permanente de los recursos; e induce a pensar en el hoy como uno de los elementos fundamentales, idea que luego se transmite a la propia conducta de las vidas de las personas, porque el modernismo nos quitó el ayer. Estos mapas que nosotros utilizábamos, como dice (Zygmunt) Bauman, que nos permitían ubicarnos en tiempo y espacio, ya no están, y por lo tanto consolidar propuestas que realmente permitan ubicarse en tiempo y en espacio a la gente, a los ciudadanos, es una hecho difícil, complejo, pero que necesariamente hay que resolverlo.
Ante esta realidad, donde la globalización económica ha avanzado de esta forma, definiendo que el tiempo es una carrera y que el espacio es un lugar de consumo, creemos que debemos cuidar el medio ambiente, las reservas. Nosotros lo vemos con el tema de la minería en Argentina en estos momentos, donde la extracción del oro tiene como condición el uso indiscriminado de agua envenenada con cianuro, que va no sólo a terminar con los glaciares, y con ellos con la reserva del agua, sino que contamina y envenena nuestro entorno. Por lo tanto estamos entrando en contradicción entre el desarrollo de la economía y el propio desarrollo humano.
Entonces nos preguntamos ¿Para qué sirve el agua en todas estas provincias cordilleranas donde se busca el oro? El agua es realmente vital y necesaria para la vida. ¿Y el oro para que sirve? Para atesorar, para hacer joyas. Verdaderamente no es comparable una situación con otra si lo que queremos es la defensa de un medio ambiente sustentable, no solamente para nosotros sino para nuestra posteridad.
Hemos asistido también a una protección desmedida del capital financiero en estos años. Esta crisis que atravesamos de manera global no es una crisis más del sistema capitalista como las que habíamos aprendido hasta el momento, en que el incremento de la producción saturaba el marcado y entonces había que frenar esa producción porque los productos no se podían comercializar. ¡No! Esta es una crisis diferente, es una crisis del sector financiero. Es una crisis que por más que a (Bernard) Madoff le den 150 años de cárcel, que ojalá los pueda cumplir, no soluciona el problema ni tampoco le resuelve las necesidades a la gente. Estamos ante una desprotección y un desmantelamiento del Estado de Bienestar ejecutado por los actores que han sido artífices de esta situación de crisis.
Ustedes saben bien que el Estado de Bienestar surgió a fines del siglo XIX, en Alemania, cuando Bismarck, de alguna manera para frenar la influencia del socialismo, mediante la legislación social logra beneficios para gran parte de la población y en especial para la clase trabajadora. Luego, con este modo tripartito (Obrero, Patrón y Estado) de formación de fondos, el Estado de Bienestar realmente logró generar un bienestar real para la gente pensando en el trabajo, la jubilación, la desigualdad y la niñez.
Pero hoy ese Estado de Bienestar se está diluyendo y nosotros debemos pensar en un viejo planteo del socialismo que es la Sociedad de Bienestar, en la que hay que aportar con impuestos para financiar el Estado, y de esta manera lograr salarios digno y disminuir la brecha de desigualdad existente en nuestra sociedad.
Se han debilitado también las redes sociales. Estas redes que se generaron a partir de los colectivos, redes que permitieron realmente ingresar a la salud, a la educación. Que posibilitaron ofrecer respuestas a las necesidades y a los derechos de la gente. Pero hoy estas redes también están debilitadas.
Todo esto demuestra que hay una situación que el socialismo puede y debe abordar. El socialismo tiene hoy un gran desafío que es interpretar esta realidad y formular propuestas y alternativas que permitan salir de esta situación oprobiosa en que se encuentra la humanidad.
Fíjense ustedes que hoy el esfuerzo de los Estados está destinado a cubrir los déficit del sistema financiero, y de esa manera hasta que ese dinero llegue en bienestar para la gente va a pasar evidentemente muchísimo tiempo, si es que llega. Y nosotros tenemos que ver de qué manera el socialismo, haciendo uso de las palabras del maestro de Simón Bolívar, Simón Rodríguez, que decía “O creamos o erramos”, damos respuesta a esta situación. Estamos en un tiempo de creación, en un tiempo en el cual hay que pensar en la complejidad. El pensamiento complejo tiene que inundar las bibliotecas de los socialistas por que allí están las ideas con las cuales nosotros podemos analizar la realidad en su complejidad. Pero también debemos saber, que tenemos que prepararnos para esa complejidad con propuestas complejas. Esas propuestas complejas surgen de la participación. No hay cambio si no hay participación de la gente, y en esa participación están las ideas que verdaderamente permiten superar esta situación de acorralamiento en la que se encuentra la sociedad, que no se puede avanzar en los derechos de la gente porque hoy se rinde culto al capital financiero.
Nosotros estamos convencidos que en esa desigualdad anida también el clima de inseguridad. Porque cuando nosotros decimos que en la Argentina hay un millón de jóvenes que no estudian ni trabajan, no quiere decir que ese millón de jóvenes no tengan alguna actividad económica, sino que lo más cercano que tienen es la actividad económica vinculada al delito. Por lo tanto nosotros debemos avanzar en la solución de los problemas reales y concretos de las y los niños, de las y los jóvenes, de la gente con necesidades, porque esa es la seguridad que tiene el desarrollo integral. Está comprobado que el desarrollo económico se frena cuando se cruza el desarrollo social por falta de respuesta de los gobiernos. Nosotros tenemos que avanzar en lo que no ha logrado el neoliberalismo: avanzar precisamente en el desarrollo social. La verdadera política anti-neoliberal es la politica de la inclusión social, de la cohesión social, de generar políticas que realmente le permitan a la gente vivir con dignidad, trabajo, educación, salud, y la vivienda. Esos son los elementos que debemos llevarles a nuestros pueblos y esa es la lucha que debemos dar porque verdaderamente por allí pasa la posibilidad del desarrollo. Yo invertiría lo que ha planteado el neoliberalismo que decía: “Vamos a llenar el vaso que en cualquier momento rebalsa y va a rebalsar para los sectores postergados”. Nosotros decimos “Hay que colocar en la agenda el desarrollo social, porque allí está la gran posibilidad de lograr el desarrollo económico”. Hay que incrementar el desarrollo social en todos los órdenes: en la alimentación, en la salud, en la educación, pero también en la ciencia y la tecnología vinculada al desarrollo social, ese es el rumbo que debe tomar el socialismo. Creemos que ese es el punto de partida de la recuperación del socialismo, porque si hay una idea que no cambia es la idea del cambiar y el socialismo plantea cambio. Un cambio que debe darse en democracia pero que se debe dar. Ese cambio en democracia es el que genera realmente el bienestar de la gente.
En este sentido, tenemos que recuperar la idea de la participación. Sin participación no hay cambio. Sin participación las cosas no se van a modificar. Nosotros tenemos que trabajar en función de los derechos de la gente con la participación de la propia gente. ¿Dónde están las necesidades? ¿Dónde esta los conocimientos? En el seno del pueblo. Ahí tenemos que ir, ahí tenemos que ir a buscar la verdadera posibilidad de construir entre todos esa Argentina o ese país donde estemos nosotros, que nos merecemos.
Por eso el socialismo hoy le puede dar sentido a la vida. El socialismo hoy cree que el hombre y la mujer no son sólo un ser comprador, sino que son seres que piensan, que crean, que luchan y que construyen. El socialismo debe echar mano al pensamiento complejo. El socialismo debe generar igualdad para todos en la lucha para un mundo mejor.
Particularmente, quería aprovechar para expresar nuestra satisfacción por la decisión que tomó el Comité para América Latina y el Caribe de la Internacional Socialista sobre la cuestión de las Islas Malvinas en abril de 2010.
Creo también que la decisión del Mercosur de cerrar sus puertos a todos los barcos con bandera de Malvinas, el pronunciamiento de la OEA (Organización de Estados Americanos) de invitar a dialogar y a consensuar sobre la necesidad de llegar a un entendimiento sobre la cuestión, la resolución de UNASUR, la del propio Chile, que verdaderamente es una actitud extraordinaria, en fin, lo que han resuelto el Comité de Descolonización y la propia Asamblea de Naciones Unidas es realmente un hecho importante. Por este motivo los dos partidos que integramos la internacional socialista Argentina (el Partido Socialista y la Unión Cívica Radical) hemos propuesto un mensaje en el cual realmente reivindicamos el diálogo, en el que se incluya la cuestión de la soberanía, como elemento de superación del conflicto que existe entre Gran Bretaña y Argentina.
Muchísimas gracias a todas y todos, y la verdad que nos sentimos muy complacidos de participar de esta extraordinaria reunión de la Internacional Socialista. A seguir luchando, porque si hay partidos que pueden realmente integrar y construir con las ideas del progresismo, son todos los partidos miembros de esta Internacional Socialista. Muchas gracias.





